¿MATA EL TRABAJO O LA MENTE?
Por el grupo de trabajo ENFOQUE
Ante esta pregunta, existen varias respuestas u opiniones, ya que los dos agentes por separado pueden ser los causantes, si bien, el trabajo en sí mismo, por muy estresante que resulte, no llega a matar a nadie, pero SI condiciona la predisposición al suicidio.
En los tiempos actuales, la depresión es un síntoma psíquico relacionado con el tipo de vida que llevamos, incluido las relaciones laborales (falta de empleo, riesgo de perderlo ante la crisis que se atraviesa, con todas las responsabilidades de tipo económico que arrastramos a nuestras espaldas, problemas con los jefes, que aumentan la sensación de riesgo de estabilidad….).
El estrés, sumado a nuestra disposición (ya que algunas personas pueden ser genéticamente propensas a la depresión, padecer un desequilibrio químico, o haber pasado muchas desgracias a lo largo de su vida), puede ser el desencadenante de una situación de depresión. La depresión hace que la visión del mundo se estreche hasta tal punto que se llegue a distorsionar la realidad. Los individuos se fijan únicamente en los aspectos negativos de la vida ¡Puede que la única solución sea la muerte! (El suicidio).
Sea cual sea la causa de la depresión, cualquier persona puede verse asaltada por intensas ideas de suicidio cuando el futuro se muestra desesperanzador.
En el caso de France Telecom nos encontramos ante una empresa que está en continuo cambio desde su privatización en 1996, aunque continúa manteniendo capital publico (26%) y de sus 100.000 empleados, un gran número son funcionarios (65%).
Las empresas de Telecomunicaciones en estos últimos años han sufrido grandes cambios, un avance considerado de las nuevas tecnologías que han llevado a estas empresas a ser las más importantes en el mercado de la bolsa, intentan subsistir en un mercado competitivo (al ser ya una compañía privada), donde impera la productividad y la reducción de costes para lograr el máximo beneficio económico de los inversores, con lo que se ha hecho necesario implantar un nueva política organizacional para conseguirlo (los trabajadores franceses sufren el golpe de la crisis financiera, masivos despidos y recortes de costos).
El mercado actual en el que esta empresa esta inmersa, nada tiene que ver con lo vivido por estos trabajadores, con el proteccionismo de ser empresa pública, respaldada por el Estado, y con la estabilidad de ser plantilla “fija”. (lo que se entiende consideran los inversionistas poco rentable), trabajadores que vivían en su status de funcionarios del estado, con bastantes comodidades, la mayoría con muchos años en la empresa, con pocas aspiraciones, y un trabajo que siempre al final termina siendo burocrático y llevando a tener pocas responsabilidades, nada de estrés, en el cual te sientes cada vez mas cómodo, mas aburguesado: tranquilidad laboral y estabilidad laboral)
La serie de sucesos comenzó en febrero de 2008 y ha coincidido con la aplicación de los planes de reestructuración interna de la plantilla:
· movilidad geográfica de los empleados (con lo que supone cambios geográficos casi de un día para otro, dejando a un lado la disponibilidad o no del trabajador, la consideración de trasladar o no a una familia completa, la del trabajador…),
· cambio de funciones (entraron a formar parte de áreas comerciales e informáticas, áreas que no conocían y que a personas que llevan muchos años trabajando de una forma y en el mismo puesto puede parecerles, extremadamente difícil la adaptación, su mundo se cae y van hacia una selva en la que se sienten inseguros, extraños, diferentes y a los que se exige que se adapten rápidamente)
· y, en general, todos los cambios que se han de producir para convertir una empresa pública destinada a prestar un servicio en una gran multinacional de donde obtener el mayor beneficio económico posible (las nuevas políticas en Recursos Humanos, aplicadas durante el proceso de privatización que afectó a más de 13.000 personas, pueden haber generado estrés, siendo desencadenante de la depresión de los trabajadores, que no estaban satisfechos con el puesto de trabajo y temían perderlo)
Todo esto, unido a un clima desagradable puede conducir a situaciones de estrés acumulativo, que lleva a determinadas personas a sufrir depresión grave, incluso con conductas suicidas.
Todo esto puede llevar a creer que la empresa puede ser responsable de estos suicidios, y que la mente no tiene nada que ver en los mismos. Por otro lado, se ha contemplado el suicidio como accidente laboral. Dos recientes sentencias, dictadas en España y Francia, reconocen por primera vez en ambos países el suicidio de un trabajador como accidente laboral, al considerar existe un vínculo directo y esencial entre el fallecimiento del interesado y su trabajo.
Hay que tener en cuenta que la mente siempre está presente, que debe existir un equilibrio emocional también en el trabajo, y que palabras como: abandono por parte de la empresa, miedo a lo nuevo, añoranza de lo conseguido, de lo que creemos nuestro, presión, angustia,… no se den en la empresa, reforzando las condiciones de seguridad laboral y previniendo situaciones de estrés, que en definitiva pueden desencadenar las conductas depresivas y suicidas.
Podemos llegar a la conclusión de que el trabajo puede matar, si bien no de forma directa, sí por causa del estrés que en determinadas situaciones crea, que lleva a la mente de los afectados a desarrollar una depresión que puede volverse grave según los casos y desencadenar en las conductas suicidas que hemos visto en el artículo de France Telecom.
martes, 15 de diciembre de 2009
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